La Cinematografía de 2666

Recientemente completé la lectura de 2666, la novela póstuma del escritor chileno Roberto Bolaño. La novela exhibe una calidad y cualidad literaria superior, inherente a las grandes obras. ¿Por qué hablo de Cinematografía de 2666? La lectura es una actividad creativa. Cada párrafo construye en nuestra mente una serie de imágenes, personajes que interactúan y sienten, lugares reconstruidos al instante. Y en este sentido, la lectura de 2666 revela secuencias de imágenes en permanente movimiento. Nada se detiene nunca en los entremezclados caudales de los infinitos destinos que contiene la novela.

2666 de Roberto Bolaño
Mi edición de 2666.
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La Máquina y la Libertad del Nuevo Mundo

El tiempo, maestro de todos. La libertad del nuevo mundo, una utopía aún por realizar. Hay lecturas que definitivamente tienen su momento, ese espacio-tiempo idóneo en el cual se conjugan las experiencias y esperanzas suficientes para poder apreciar una lectura. Este año dediqué algunos días a una de las mejores novelas que he leído: El Siglo de las Luces, de Alejo Carpentier. Si este libro lo hubiese leído 10 o 20 años atrás no lo habría disfrutado tanto, no habría podido percibir completamente el aroma a Mar Caribe que se desprende de sus páginas. Le Temps, ce grand sculpteur diría Marguerite Yourcenar.

Las palabras no caen en el vacío
Así inicia El Siglo de las Luces.

El eco del Ana karina rote que todavía se filtra por las grietas de nuestra realidad latinoamericana. Los protagonistas de esta novela son tres hermanos: Sofía, Carlos y Esteban. ¿O es Víctor Hugues? ¿O son las proyecciones de la Revolución Francesa hacia América? ¿Acaso la masonería? O tal vez, excediéndonos un poco, la protagonista es la máquina. ¿Y la libertad del nuevo mundo?

La libertad del nuevo mundo y la máquina.
Con la Libertad, llegaba la primera guillotina al Nuevo Mundo.

El gran protagonista, en realidad, es el Caribe. Una novela excelente, de prosa impecable y personajes memorables. Un universo que a los caribeños nos resultará cercano y distante a la vez.

4 años de chocolates

Chocolates para Lucía arriba hoy a sus 4 años. Por allá en el ahora lejano miércoles 19 de mayo de 2010 publiqué la primera entrada: Agua besando la tierra. Me sonrío al releer, y sobre todo al redescubrir las justificaciones -casi olvidadas- de muchas de las cosas que digo allí. Muy pertinente: tras meses de sequía y un calor vaporoso, me gustaría escribir hoy, justo 4 años después, eso de “Por fin, la lluvia”. Pero a esta hora el cielo no se muestra cómplice de mis deseos.

Y por cierto, hoy cumple 40 años el cubo de Ernő Rubik. Desde Hungría con amor.

Fragmentos de un Evangelio Apócrifo

jorge-luis-borges


3. Desdichado el pobre en espíritu, porque bajo la tierra será lo que ahora es en la tierra.
4. Desdichado el que llora, porque ya tiene el hábito miserable del llanto.
5. Dichosos los que saben que el sufrimiento no es una corona de gloria.
6. No basta ser el último para ser alguna vez el primero.
7. Feliz el que no insiste en tener razón, porque nadie la tiene o todos la tienen.
8. Feliz el que perdona a los otros y el que se perdona a sí mismo.
9. Bienaventurados los mansos, porque no condescienden a la discordia.
10. Bienaventurados los que no tienen hambre de justicia, porque saben que nuestra suerte, adversa o piadosa, es obra del azar, que es inescrutable.
11. Bienaventurados los misericordiosos, porque su dicha está en el ejercicio de la misericordia y no en la esperanza de un premio.
12. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ven a Dios.
13. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque les importa más la justicia que su destino humano.
14. Nadie es la sal de la tierra; nadie, en algún momento de su vida, no lo es.
15. Que la luz de una lámpara se encienda, aunque ningún hombre la vea. Dios la verá.
16. No hay mandamiento que no pueda ser infringido, y también los que digo y los que los profetas dijeron.
17. El que matare por la causa de la justicia, o por la causa que él cree justa, no tiene culpa.
18. Los actos de los hombres no merecen ni el fuego ni los cielos.
19. No odies a tu enemigo, porque si lo haces, eres de algún modo su esclavo. Tu odio nunca será mejor que tu paz.
20. Si te ofendiere tu mano derecha, perdónala; eres tu cuerpo y eres tu alma y es arduo, o imposible, fijar la frontera que los divide.
24. No exageres el culto de la verdad; no hay hombre que al cabo de un día, no haya mentido con razón muchas veces.
25. No jures, porque todo juramento es un énfasis.
26. Resiste al mal, pero sin asombro y sin ira. A quien te hiriere en la mejilla derecha, puedes volverle la otra, siempre que no te mueva el temor.
27. Yo no hablo de venganzas ni de perdones; el olvido es la única venganza y el único perdón.
28. Hacer el bien a tu enemigo puede ser obra de justicia y no es arduo; amarlo, tarea de ángeles y no de hombres.
29. Hacer el bien a tu enemigo es el mejor modo de complacer tu vanidad.
30. No acumules oro en la tierra, porque el oro es padre del ocio, y éste, de la tristeza y del tedio.
31. Piensa que los otros son justos o lo serán, y si no es así, no es tuyo el error.
32. Dios es más generoso que los hombres y los medirá con otra medida.
33. Da lo santo a los perros, echa tus perlas a los puercos; lo que importa es dar.
34. Busca por el agrado de buscar, no por el de encontrar.
39. La puerta es la que elige, no el hombre.
40. No juzgues al árbol por sus frutos ni al hombre por sus obras; pueden ser peores o mejores.
41. Nada se edifica sobre la piedra, todo sobre la arena, pero nuestro deber es edificar como si fuera piedra la arena.
47. Feliz el pobre sin amargura o el rico sin soberbia.
48. Felices los valientes, los que aceptan con ánimo parejo la derrota o las palmas.
49. Felices los que guardan en la memoria palabras de Virgilio o de Cristo, porque éstas darán luz a sus días.
50. Felices los amados y los amantes y los que pueden prescindir del amor.
51. Felices los felices.

“Fragmentos de un Evangelio Apócrifo” de Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 1899 – Ginebra, 1986).


The Paradise of Thieves

The title comes from Chesterton’s short story. The ending, too:

“Birmingham,” answered the actor, puffing a cigarette. “Didn’t I tell you I was a Futurist? I really do believe in those things if I believe in anything. Change, bustle and new things every morning. I am going to Manchester, Liverpool, Leeds, Hull, Huddersfield, Glasgow, Chicago–in short, to enlightened, energetic, civilized society!”
“In short,” said Muscari, “to the real Paradise of Thieves.”

Needless to say, thieves swarm around energy and wealth, petroleum and water. Maybe I’m evoking old accounts from the above referred enlightened, energetic, civilized society. Or perhaps, more likely, I’m just thinking of Internet, another nice playground for thieves.

The Whiteness of the Whale

Moby Dick by Jack Sullivan. Oil on board, 35.2 x 50.5 cm. Collection: Butetown History & Arts Centre.
Moby Dick by Jack Sullivan. Oil on board, 35.2 x 50.5 cm. Butetown History & Arts Centre.

Or is it, that as in essence whiteness is not so much a color as the visible absence of color, and at the same time the concrete of all colors; is it for these reasons that there is such a dumb blankness, full of meaning, in a wide landscape of snows – a colorless, all-color of atheism from which we shrink?

Herman Melville (Moby Dick, 1851).

El Amenazado

Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes,
los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.

“El Amenazado” de Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 1899 – Ginebra, 1986).

Mujer Divina

Mujer Divina, Homenaje a Agustín Lara
Mujer Divina, Homenaje a Agustín Lara

Me gusta el álbum Mujer Divina, Homenaje a Agustín Lara por Natalia Lafourcade. ¿Cómo no va a gustarnos? Es una preciosidad. 13 temas del Flaco de Oro maravillosamente interpretados, provistos de frescura y amor. En cada canción Natalia se hace acompañar de reconocidas voces masculinas, con la notable, muy notable excepción de María Bonita, una versión acústica de impresionante belleza, interpretada en solitario por ella. Impecable música, para soñar. Gracias María Natalia, gracias Agustín.

Esperado Regreso

Al fin, luego de tantos meses de ausencia, la lluvia ha regresado. Una débil premonición en los nubarrones vespertinos, reforzada por el desespero nocturno de los bachacos. Una esperanza más cierta con las primeras gotas de la madrugada, y finalmente, a las 7, el regreso vehemente, ruidoso, húmedo. La lluvia como una vindicación de los varios caídos durante esta inclemente temporada de sequía: por ejemplo, el viejo y dulce naranjo que alegró muchas de nuestras mañanas ha quedado reducido a alimento para el fuego. Pero ésta, como toda lluvia buena, contiene un mensaje de renovación. En los próximos días, con cada reconfirmación de su llegada, aprovecharemos para plantar nuevos naranjos, nuevas conexiones con los frutos benditos de la tierra. El calor se dispersa, uno siente ganas de escribir, y el jazz vuelve a asomar acompañado por el ritmo feliz e inesperado de las nuevas goteras en el techo 🙂