After the rain

Last trails of rain are slowly fading away, and the soil, little by little, makes provisions for the chasms of banishment and the madness of a ruthless sun and its warm embattling. That’s the pendulum of nature, a perpetual writhing between hot and cold, smiles and tears, sun and rain, sky and earth… and life is adamantly and eternally linked to the swing. This season, rain has wonderfully abode by sweet evocations of the past, and tasty chocolate, and a wonderful deluge of green skin for the trees, and the realm of water, and elder memories of a boy and his dad and his dogs, and a likely infinite enumeration of happiness. Now the sun will take away all of these soothing remembrances, bringing along the glance of Apollo and the sugar of Syzygium malaccense and the kingdom of bugs, setting aside any trace of pain, casting new life everywhere. Therein, in any derelict breaches of the soul, the new sun rays will sprinkle further seeds of hope and joy, bracing for more adventures, laughter, and vapors of cocoa.

Prelude of sugar: Pomalaca blossoms (Syzygium malaccense)
Ants: kings of the fungi hill

Rain, however, went back on my books, sprouting, without noticing, a conspiracy of mold. To forfend the library we’ll have to iron out these unexpected visitors, this seemingly last trace of rain.

The rain's guests

And, after the rain, time to get back to the grind, to the music, to the mathematics, to the chocolat blanc, to the beauty of life.

Desde la vorágine

  • Alejandro en “modo unplugged” durante varios días. Lejos de la cibernética y sus adláteres, un descanso.
  • Éste es un año electoral en Venezuela. La vorágine.
  • La vorágine se aprecia mejor en “modo unplugged”. La mente está relajada, las señales se perciben con mayor nitidez.
  • En la vorágine, los políticos. Nunca en el centro de la vorágine, siempre a salvo.
  • Todo político serio (?) debe proclamar que él ha refundado, está refundando o refundará la patria.
  • El verbo “refundar” es de novísima acepción en el DRAE.
  • Para las masas, los verbos más efectivos son los emocionales, no los intelectuales.
  • Verbo intelectual = pensar. No recomendado para el discurso político.
  • Verbo emocional = dar. Modo de empleo: “Yo les voy a dar…”. Altamente recomendado. Imprescindible.
  • Con el verbo “dar” debe sentirse que la acción recae sobre el “Yo”. Énfasis en “Yo”.
  • El líder es el Yo, El Mesías, Fulano El Grande, La Autoestima de Moda, la solución definitiva a tu problema con Edipo y todo lo edible.
  • Debe acompañarse el “Yo” con una sonrisa.
  • Si es una sonrisa impostada, mejor. Parecerá más natural.
  • Todo político serio (!) promete que a diferencia de los anteriores él/ella no prometerá nada.
  • Acompáñese “de los anteriores” con una mueca despectiva.
  • La propaganda política como un códice. Y cuando ha visto una, las ha visto todas.
  • Se entiende, se justifica, se promueve, se defiende a ultranza esta falta de originalidad en la política. El mensaje para las masas debe ser una repetición, algo viejo, algo muy conocido, un mensaje que garantice la asimilación inmediata por parte de la masa expectante.
  • Esta mañana me tocó moler maíz, para la masa de las arepas.
  • Admitamos un elemento nuevo. La promesa de curar el hambre y las noches sin techo ya no basta: hay que garantizar los suministros que contribuyan a verse bien (implantes, narices de repuesto, etcétera), algo muy importante en una sociedad que rinde culto al cuerpo mediático, distorsionado.
  • Uno de los finales de Rayuela, acaso el más conocido de sus finales, predecible final para la vorágine venezolana: “Era así, la armonía duraba increíblemente, no había palabras para contestar a la bondad de esos dos ahí abajo, mirándolo y hablándole desde la rayuela, porque Talita estaba parada sin darse cuenta en la casilla tres, y Traveler tenía un pie metido en la seis, de manera que lo único que él podía hacer era mover un poco la mano derecha en un saludo tímido y quedarse mirando a la Maga, a Manú, diciéndose que al fin y al cabo algún encuentro había, aunque no pudiera durar más que ese instante terriblemente dulce en el que lo mejor sin lugar a dudas hubiera sido inclinarse apenas hacia fuera y dejarse ir, paf se acabó.”

La conquista de la felicidad

Es asombroso cuánto pueden aumentar la felicidad y la eficiencia cultivando una mente ordenada, que piense en las cosas adecuadamente en el momento adecuado, y no inadecuadamente a todas horas. Cuando hay que tomar una decisión difícil o preocupante, en cuanto se tengan todos los datos disponibles, hay que pensar en la cuestión de la mejor manera posible y tomar la decisión; una vez tomada la decisión, no hay que revisarla a menos que llegue a nuestro conocimiento algún nuevo dato. No hay nada tan agotador como la indecisión, ni nada tan estéril.

Bertrand Russell (La Conquista de la Felicidad, 1930).

Nota: Éste es un librito muy agradable. Publicado en 1930, y dirigido a una audiencia muy peculiar, conserva aún muchísima lucidez. Particularmente, como estudiante de computación y matemáticas resulta imposible no encontrarse muchas veces con las ideas de Bertrand Russell. Podemos o no estar de acuerdo con él, pero su genialidad resulta indiscutible.

El anillo

Hablo con Borges. Me cuenta: El rey David llamó a un joyero y le pidió que le hiciera un anillo que le recordara, en los momentos de júbilo, que no debería ensoberbecerse, y, en los momentos de tristeza, que no debía abatirse. “¿Cómo lo haré?”, preguntó el hombre. “Tú lo sabrás —contestó el rey—. Para eso eres artífice”. El joyero salió a la calle. Un joven le preguntó: “Anciano, ¿qué te atormenta?”. El joyero contestó: “El rey me ha encargado un anillo” y explicó todo. “Eso es fácil —declaró el joven—. Fabrica un anillo de oro, con la inscripción: Esto también pasará”. Así lo hizo el joyero y llevó el anillo al rey, quien le preguntó: “¿Cómo se te ha ocurrido eso?”. “No se me ha ocurrido a mí, sino a un joven que era así y así”, contestó el joyero. “Ah —exclamó el rey—, ese joven es mi hijo Salomón.” Es una historia perfecta, limada hasta la perfección por los años. Qué bien que el joven no fuera un ángel, como uno temía, sino Salomón.

Entrada correspondiente al miércoles 9 de abril de 1958 en el libro “Borges” de Adolfo Bioy Casares.

Sobre el Madrid – Barça de ayer


A mí que no me vengan con cuentos chinos:

  1. El mejor del Barcelona fue Alexis.
  2. El mejor del Madrid fue Casillas.
  3. El esquema táctico del Madrid tampoco me parece una locura, como algunos señalan. Mourinho es muy inteligente. Sabe que un partido de Copa del Rey requiere un planteamiento muy distinto a uno de Liga. El Madrid puede ganar la Liga sin ganarle al Barcelona; no así en otros torneos como la Champions o esta Copa del Rey. En estas eliminatorias a doble partido un gol como visitante importa mucho, lo cual de alguna forma justifica planteamientos más defensivos como el que intentó el Madrid ayer. Tácticamente, defenderse bien y concretar las pocas oportunidades que se presenten puede resultar suficiente para conquistar una eliminatoria de este tipo. De hecho, ayer, con el 1-0, creo que si el Madrid marcaba otro gol la eliminatoria se hubiese decantado en su favor. Con el 1-0 le dije a mi hermana: el que marque el próximo gol ganará este partido, y probablemente la eliminatoria. Y así ocurrió (en cuanto al partido, por supuesto, lo de ganar la eliminatoria aún está por verse). Lo que pasa es que mucha gente del Madrid todavía tiene el 5-0 en la cabeza y quieren lo imposible: que el Madrid juegue como el Barcelona y le pase por encima, de un día para el otro, casi por decreto.
  4. Lo de algún jugador del Madrid, ayer, fue una vergüenza absoluta. Daba pena. Se entiende que conductas así están originadas por la frustración. No se justifican, pero creo que ésta es la explicación.
  5. Es sólo el primer partido de Copa. Un 1-2. Una derrota así, contra cualquier rival, es difícil de remontar. Más contra el Barça. Pero esto es fútbol, y el Madrid es un equipazo. Yo no creo, para nada, que la eliminatoria esté decidida. Los partidos hay que jugarlos.

Gripe

Llegó este domingo pasado. Hacía algunos años que no me daba gripe. Comprobé que tenía casi olvidada esta mezcla de distorsiones… las voces lejanas, la respiración difícil, el frío y el calor repentinos, lo difícil que desde niño me resulta tragar pastillas, etcétera. Por ese muy reprobable vicio de buscar relaciones causa-efecto en casi todo atribuí la gripe al polvo en el libro que leí este fin de semana. Por cierto, libro obsequiado por mi tía, muy bueno, sobre la locura y el narcisismo de un psiquiatra que la justicia venezolana condenó por asesinato de una paciente. Lo más relevante del libro no es su historia policial ni los personajes ni los diagnósticos de los psiquiatras sobre su colega. No. Lo más relevante es cómo ese crimen demuestra la idiotez, la superficialidad, la corrupción de buena parte de la sociedad venezolana. No es algo de ahora, viene de mucho tiempo atrás.

En fin. Cero libros por ahora. Y música y cine tampoco (con ojos y oídos así, imposible). Lo bueno de todo esto son los recuerdos de la infancia, y la adquisición de nuevas defensas seguramente útiles para el futuro.

P.D. Ah, otra cosa buena: el fútbol. Más fútbol 😀

La Sabiduría y Yo

En el silencio de la noche, la Sabiduría entró en mi cuarto y se colocó de pie junto a mi lecho. Me contempló con la expresión tierna de una madre cariñosa, secó mis lágrimas y me dijo:

He oído los gemidos de tu alma y he venido a mitigar tus penas. Déjame entrar en tu corazón, que yo lo colmaré de luz. Pregúntame, que yo te enseñaré el camino de la Verdad.

Obedecí sus palabras y le pregunté: —¿Quién soy yo, Sabiduría, y cómo he llegado a esta cámara de horrores? ¿Qué son estas desbordadas esperanzas, estas montañas de libros y estas grotescas figuras? ¿Qué son estos pensamientos que vienen y se van como bandadas de palomas? ¿Qué son estas palabras que repetimos con deseo y escribimos con alegría? ¿Qué son estas tristes y alegres conclusiones que embarazan mi alma y envuelven mi corazón? ¿A quién pertenecen estos ojos que me miran hasta los recovecos más profundos de mi alma y que, sin embargo, no se preocupan de mi dolor? ¿Qué son estas voces que lamentan el vacío transcurrir de mis días y cantan las alabanzas de mi infancia? ¿Quién es este joven que juega con mis anhelos y se mofa de mis sentimientos, olvidándose de mis acciones pasadas, conformándose solamente con las pequeñeces de hoy y preparándose para el lento devenir del mañana?

¿Qué es este espantoso mundo horrible y a qué regiones ignoradas me conduce?

¿Qué es esta tierra que abre con avidez sus fauces para devorar nuestros cuerpos mientras ofrece un refugio eterno a la avaricia? ¿Quién es este hombre que se regocija con los favores de la Fortuna y suspira por un beso de los labios de la Vida, mientras que la Muerte le mira amenazadora? ¿Quién es este hombre que compra un instante de placer con un año de contrición y se entrega al sueño cuando le acechan las pesadillas? ¿Quién es este hombre que nada en las aguas de la Ignorancia hacia el golfo de la Oscuridad?

Contéstame, Sabiduría… ¿qué son todas estas cosas?

Y la Sabiduría abrió los labios y dijo:

—Tú, Hombre, puedes ver el mundo con los ojos de Dios y conocer los arcanos del más allá con la ayuda del pensamiento humano. Éste es el fruto de la ignorancia.

Ve a los campos y observa cómo las abejas vuelan en busca de las flores hermosas, y cómo el águila se precipita sobre su presa. Pasa a la casa de tu vecino y contempla al niño embelesado por las llamas del hogar, en tanto que la madre se afana en sus tareas cotidianas. Imita a la abeja y no derroches los días de tu primavera mirando lo que hace el águila. Sé igual que el niño a quien fascina el fuego del hogar, mientras la madre se afana en sus quehaceres. Todo esto que ves fue y continúa siendo tuyo.

Los numerosos libros, figuras grotescas y hermosos pensamientos que te rodean son fantasmas de espíritus anteriores a ti. Las palabras que pronuncian tus labios son los eslabones de la cadena que te liga a tus semejantes. Las tristes y alegres conclusiones son la simiente del pasado sembrada en los surcos de tu alma y que será cosechada en un futuro.

El joven que juguetea con tus deseos es aquel que abrirá las puertas de tu corazón para que entre la luz. La Tierra que abre sus ávidas fauces para devorar al hombre, y junto con él a sus obras, es la salvadora de nuestras almas, que las hará libres de la servidumbre de nuestros cuerpos.

El mundo que se mueve contigo es tu mismo corazón, que es el propio mundo. Y el hombre a quien consideras tan débil e ignorante, es el enviado de Dios que ha venido a aprender la alegría de la vida por medio del dolor y la ignorancia.

Esto dijo la Sabiduría y, posando su mano en mi frente abrasada, me dijo:

—Avanza. No te detengas. Avanzar es andar hacia la perfección. Sigue adelante, sin miedo a las espinas ni a las piedras afiladas del sendero de la Vida.

En “La Voz del Maestro” de Gibrán Jalil Gibrán (la traducción es de Ricardo Etchegoyen).

12/01/2012

Curiosamente, la secuencia “12/01/2012” usa sólo dígitos del conjunto {0, 1, 2}. Resulta obvia la imposibilidad de formar fechas de 2012, en formato DD/MM/AAAA, usando un conjunto de dígitos con menos de 3 elementos. Además, {0, 1, 2} es el único conjunto de tres elementos que puede usarse para formar fechas de este año.

La pregunta es: en 2012, ¿cuántas fechas en formato DD/MM/AAAA pueden formarse sólo con dígitos de {0, 1, 2}?