Gripe

Llegó este domingo pasado. Hacía algunos años que no me daba gripe. Comprobé que tenía casi olvidada esta mezcla de distorsiones… las voces lejanas, la respiración difícil, el frío y el calor repentinos, lo difícil que desde niño me resulta tragar pastillas, etcétera. Por ese muy reprobable vicio de buscar relaciones causa-efecto en casi todo atribuí la gripe al polvo en el libro que leí este fin de semana. Por cierto, libro obsequiado por mi tía, muy bueno, sobre la locura y el narcisismo de un psiquiatra que la justicia venezolana condenó por asesinato de una paciente. Lo más relevante del libro no es su historia policial ni los personajes ni los diagnósticos de los psiquiatras sobre su colega. No. Lo más relevante es cómo ese crimen demuestra la idiotez, la superficialidad, la corrupción de buena parte de la sociedad venezolana. No es algo de ahora, viene de mucho tiempo atrás.

En fin. Cero libros por ahora. Y música y cine tampoco (con ojos y oídos así, imposible). Lo bueno de todo esto son los recuerdos de la infancia, y la adquisición de nuevas defensas seguramente útiles para el futuro.

P.D. Ah, otra cosa buena: el fútbol. Más fútbol 😀

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