Kludge

Según Wikipedia, un “…kludge (or kluge) is a workaround, a quick-and-dirty solution, a clumsy or inelegant, yet effective solution to a problem, typically using parts that are cobbled together.” Esta palabra la encontré por primera vez en un libro de Andrew Tanenbaum, hace ya muchos años. El contexto, no lo recuerdo. En todo caso, la computación es una de las disciplinas donde abundan los kludges, y a veces, o muchas veces, pueden tolerarse con cariño. La experiencia profesional me ha permitido ver cualquier cantidad de éstos, y también, humildemente, contribuir con su perpetuación. Por cierto, para las decisiones post-kludge, no olvidar nunca que si un sistema está funcionando perfectamente, lo mejor es dejar las cosas como están, no alterar nada.

Nueva edición del Borges de Bioy Casares

Desconocía la existencia de una nueva edición del Borges, ese libro magnífico y esencial para los amantes de la buena literatura, y en particular, de la obra del gran escritor argentino. Según los datos aportados por el vendedor, esta nueva edición fue publicada en enero de 2011 e incorpora, además del glosario actualizado, algo que extraño demasiado en la primera edición: el índice analítico. Es un libro voluminoso, con multitud de referencias, y las consultas de temas y autores específicos resultan casi imposibles a menos que se disponga de las capacidades de Funes el memorioso. Por fortuna, el índice y otros documentos pertinentes, como la enmienda de erratas, pueden descargarse desde el sitio web de esta magnífica obra: borgesdebioycasares.com.ar.

Además de todo el esfuerzo de documentación realizado por Bioy Casares, también debemos agradecer al Sr. Daniel Martino, quien ha realizado un trabajo estupendo con la edición de este libro. Obra imprescindible.

La mitad, en 1962

La lectura del Borges de Bioy Casares se suspende con pesar: resulta muy difícil resistirse al deseo de leer la próxima entrada del diario, y la próxima, y un poquito más, y ya es muy tarde, hay un sueño feroz. Pero pronto estaremos en la mitad exacta del libro, correspondiente a notas de 1962. El libro mezcla crítica y práctica literaria, humor, política argentina, y lo cotidiano, triviales chismes. Del libro ya he publicado antes dos fragmentos: la pequeña historia del anillo, y la observación de Borges sobre la competencia de los escritores. Me divierte mucho el hecho de que Borges y Bioy Casares a veces critican con ironía, o simplemente se burlan, de familiares y amigos, de literatos contemporáneos, e incluso de escritores que la crítica universal ha encumbrado. Multitud de autores argentinos y uruguayos que copan los textos de literatura reciben una calificación de mediocre (o menos) por parte de Borges y Bioy. Así, a Borges no le simpatizan autores que en Uruguay constituyen casi un patrimonio nacional, como Quiroga o Herrera y Reissig. Algunos clásicos españoles tampoco se salvan. Por ejemplo, Borges muestra una gran devoción por el Quijote, pero no le gusta el Mio Cid, y considera que Los trabajos de Persiles y Segismunda es un libro decididamente malo. No obstante, en muchas ocasiones, menosprecian algunas obras por su aborrecimiento a la particular afiliación política del autor. Especialmente, les desagrada casi todo lo que provenga de comunistas y afines. Ramón Gómez de la Serna, por su franquismo, entre otras cosas, tampoco les resultaba simpático. También, muchos de sus contemporáneos argentinos recibieron críticas y burlas en cantidad: hasta 1962, me parece que es Victoria Ocampo el blanco predilecto de los comentarios satíricos y burlescos de Borges y Bioy.

Ahora, para sus autores y libros favoritos ofrecen los mayores elogios. Borges no oculta su predilección por Homero, Kafka, Kipling, Stevenson, De Quincey, Chesterton, Shaw, y muchos otros. En una nota Bioy refiere que le gustó El Viejo y el Mar; para Borges, en general, Hemingway era un mal tipo. En relación con Quevedo, Borges dice que con el tiempo le ha ido perdiendo aprecio. A veces también se muestran ambiguos, cambiantes: Poe puede parecerles muy bueno, pero más adelante llegan a decir que Longfellow era mucho mejor, y celebraban la crítica de Emerson.

Personalmente, encuentro muy divertidas e instructivas todas estas notas. Espero que la otra mitad del libro resulte tan interesante como la primera.

A transparent robe

He had learned, the hard way, to distrust anybody wearing the robe of perfection, for such robe does not exist. Everyone makes mistakes, the only perfect person is nobody, and no human being is able to comprehend all that is comprehensible. Wisdom, he had also understood, is not a matter of knowing: it’s a matter of loving. Each human enjoys the blessing of many virtues, and, similarly, each human is on a long, special journey to overcome faults. He thinks, though, that overcoming faults ultimately amounts to accepting them: once monsters are acknowledged, they tend to gradually vanish. And one of such monsters is the illusion of perfection: everyone is exposed to pain, and no transparent robe can protect from that. There is no point in hiding fears under a transparent robe. The sun burns down all of the robes, the rain pours down on earth washing away all of the robes. Love is what remains, a perennial skin.

La competencia

BORGES: «Los escritores no formamos un gremio. Los obreros hacen trabajos muy simples. A un estibador no se le dice: “Es inútil que siga estibando. ¿Usted sabe lo que ya se estibó en el mundo?”. Al matarife no se lo disuade de que mate animales porque desde miles de años ríos de sangre de animales corren por el mundo, y a un zapatero no se lo contiene con el argumento de que ya se han hecho zapatos ad nauseam; pero cada escritor compite, si no con todos los escritores del pasado, con muchos. La utilidad de los movimientos literarios es que nos libran de muchos escritores. Viene un movimiento a favor del verso libre y se desecha a todos los poetas que rimaron; viene un movimiento a favor de la rima y se desecha a cuantos escribieron verso libre. Hay demasiados escritores y debemos suprimir el mayor número posible». Dice también: «Creo, como Stevenson, que un escritor debe trabajar por un pago mínimo, con un máximo de responsabilidad.»

Entrada correspondiente al sábado 11 de julio de 1959 en el libro “Borges” de Adolfo Bioy Casares.

In praise of butter

“From milk, too, butter is produced; held as the most delicate of food among barbarous nations, and one which distinguishes the wealthy from the multitude at large.” (Pliny The Elder, Natural History, 28.35)

The Dreaming Iolanthe: Photograph of a bas-relief sculpture made of butter by Caroline S. Brooks (1840-1913). The tools used were a common Butter Paddle, Cedar Sticks, Broom Straws, and a Camels Hair Pencil.

Yesterday, my sister thought of and shared another of her pearls of wisdom: virtue tastes like butter. My sister’s displays of wit are always very welcomed guests set to straighten out some discussions. At the time, a discussion on virtue and its demons, right in the middle of our meal. Suddenly, while savoring a toasty bread spread with butter, she came up with her dairy metaphor. I immediately chimed in, I felt an important resonance stemming from her idea: virtue is good, and so is butter. Simple. But I even dare to go a step further: butter tastes much better than virtue. After all, what’s virtue? An ideal, likely and commendably pursuable, but, nevertheless, more often than not a matter of fiction. A cynical rehearsal would yield this statement: virtue is something that others worry about. But it’s not the case for butter. Butter is impervious to moral’s grounds (except, remarkably, for the perils of gluttony.) Thereby, if one’s able to enjoy dairy foods, butter will be a feast for the senses, and will turn bread into Bread, and breakfast into Breakfast. Barbarous nations of early Europe were aware of this special substance of butter, and they bore derogatory labels from Romans and Greeks, who tagged them as simple “milk-drinkers”. Unfortunately, Mediterranean climate was very harsh on butter, better suited to the climates of northern Europe and its barbarians. And time, perfect master of everything, would prove barbarians right. And time, ancient times, have kept butter as a delicacy, a pleasure coming from the dawn of the world. As Leigh Hunt once stated: “Bread, milk and butter are of venerable antiquity. They taste of the morning of the world.” Bread spread with butter, a breakfast with the family… ah, simple things are the best.

Pursuing virtue might be a complex issue. However, we have butter.. and virtue tastes like butter… so…

“Meanwhile, let us dine and breakfast, like good-humored people; and not quarrel with our bread and butter.” (Leigh Hunt, The Seer, Breakfast Concluded)