Mejor no lea

Mil ríos con sus respectivos amantes

Había comentado en Buscando detectives que en una librería me consiguieron un volumen con los poemas de Alejandra Pizarnik. Hoy fui a buscarlo. El volumen ofrece lo que promete, y me satisface. La poesía de Pizarnik es un embrujo, y celebro haber regresado a casa con este libro. Incluye, por supuesto, el maravilloso Caminos del espejo. Un placer.

Otra cosa, sin embargo, es el precio de los libros en Venezuela. Me parecen precios de escándalo, cercanos al robo. Estos días he comentado, he preguntado sobre el futuro de los libros, del libro como lo conocemos, con sus hojas al viento y su presencia en el estante. Puede que algún día elabore más mis ideas sobre este tema. Hay que hablar de Kindle, de Nook, de editoriales, de distribución, de acceso, etcétera. Pero podríamos preguntarnos ya: ¿no es mejor buscar un libro en Internet (e imprimirlo si hace falta) en vez de ir a que nos roben en una librería? Leer, en Venezuela, al estilo tradicional digamos, se está volviendo casi un lujo. Y mejor no pregunte por los precios de los libros técnicos. Mejor, quizás, mejor no lea.

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